viernes, 6 de julio de 2012

El problema con las bolsas.

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LA HABANA, Cuba, 05/03/12 (Guillermo Enrique Arbella Salazar, OPINAPRESS™) -Disgustados clientes de los comercios recaudadores de divisas porque hace mucho tiempo que no reciben bolsas plasticas para enovolver los productos adquiridos. El asunto se ha convertido en tema de discusión en las calles y hogares cubanos. Lo que m'as llama la atenci'on de quienes vienen quejandose es que los vendedores ambulantes caminan con paquetes enormes de estas bolsas, comercializandolas a 0.01 CUC (USD), incluso frente a las “shoppings”.
Las bolsas del cubano han desaparecido, como por arte de magia (en la medida que ha aumentado la venta de panales desechables), de todas los comercios, por lo que los cubanos han tenido que volver a su costumbre de salir desde la casa con varias bolsitas en el bolsillo, si quieren comprar algo, a la salida de su trabajo o exponerse a tener que cargar 2 panes enormes en las manos o varios paquetes de croquetas preelaboradas o cualquier otro producto que le presente.

Al Estado no le interesa, porque tiene que ocuparse de otras cosas más importantes como es la lucha contra la corrupción, ese flagelo que resulta más peligroso, han afirmado, que la mismísima contrarrevolución externa e interna, aunque no han explicado, si esta resulta tan inofensiva, porque se derrochan cientos de miles de pesos CUP y CUC, para controlarla, penetrarla, reprimirla, desprestigiarla. A nadie parece preocuparle que, las bolas, digo, las bolsas del cubano hayan desaparecido, mientras otras aparecen en los agromercados, nuevas y con diferentes colores —blancas, rosadas y azulitas.— Los vendedores ambulantes y los mismos dependientes las venden aun sabiendo que en Cuba es una venta ilicita y la policía si te coge te decomisa el [producto, te detiene, te traslada a una estaci'on policial y te  impone una enorme multa, no obstante “a escondidas”, pero sin esconderse se venden las bolsas, las que usted quiera, a un peso (moneda nacional). También las venden los viejitos, en cualquier calle de la ciudad. Esas bolsas no anuncian nada, no hacen propaganda a ningun comercio o producto, a nada, son solamente, bolsas para llenarlas, primero con cualquier producto recien adquirido y luego usarla en las viviendas para depositar los desechos de la cocina o para utilizarla como scoth tape en el empalme de cables electricos. Segun comentan los quejosos, las bolsas se desvian desde los mismos almacenes, por funcionarios corruptos, que las comercializan a los vendedores ambulantes a razon de 3 por un peso CUP (0.01 CUC), otros plantean que desde la misma fabrica las desvian.

Para evitarse el aumento de los gastos, los cubanos estan aprendiendo a reciclar, despues de usadas las bolsas se revisan, las que han resistido la carga y los sinsabores del transporte publico, se lavan, se secan a la sombra y vuelven a usarse, cuando se rompen se utilizan para depositar los desechos y cuando se llena, se arrojan a los contenedores o simplemente a la calle, pues hasta los habitos higienicos los hemos perdido a fuerza de meses soportando los contenedores de la esquina sin ser recogidos por la Empresa de Comunales, que forma parte del monopolio estatal, como todo en esta Isla, hasta las prostitutas. Hay algunas personas que se han convertido en especialistas reciclando bolsas, que reparan con precinta y luego las doblan de tal forma que, casi no ocupan espacio, las estiran y doblan cuidadosamente para poder meterlas en un bolsillo sin que abulten y llamen la atencion.
Y los afortunados que pueden viajar “se ponen las botas”, como se dice en buen cubano, porque en “los países”, en las tiendas, te dan las jabitas gratis (no hay que ponerse a pensar si en el precio de los productos está incluido algún porciento para cubrir el gasto de fabricación, de eso se ocupan los capitalistas que saben de eso y no es nuestro problema) y puedes traer muchas porque no pesan y no se corre el riesgo de recargar el exceso de equipaje de toda maleta cubana que se respete. Hay jabitas de todos los tipos y tamaños: grandes, como para guardar la ropa de invierno, resistentes, para poder trasladar objetos pesados, jabitas, incluso, con el teléfono de la farmacia, por ejemplo. Y hay jabitas tan bonitas que esas se guardan para los regalos.
No sé si han entendido bien, espero que sí. Y, por supuesto, si planea viajar a Cuba, vaya guardando sus jabitas, será un regalo barato y muy apreciado por su familia y amigos.

gearbellaciopinapress@gmail.com; arbella.opina.press@gmail.com

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