viernes, 6 de julio de 2012

¿Seguirán cambiando la Historia?

Por René Gómez Manzano

Tomado de (sin datos editoriales), reproducido por Cuban News-USINTS-Havana

Marzo 05, 2012. ¿Podrá alguien asombrarse de que en Lituania prohíban el uso no sólo de la simbología nazi, sino también de la hoz y el martillo?

El jueves 9 el diario Granma publicó el artículo “Historia con amnesia selectiva”, consagrado a Lituania. La autora, Aliana Nieves Quesada, hace en su trabajo amargas consideraciones sobre la supuesta ingratitud de los habitantes de ese país, que, según ella, fue “liberado… por el Ejército Soviético en 1944”. Ante ese obvio intento por cambiar la historia, resulta oportuno recordar los acontecimientos pasados.

Tras la revolución de octubre de 1917, varias comarcas del Imperio Ruso aprovecharon el debilitamiento de éste para independizarse. Fue el caso —entre otras— de Lituania, que se liberó en agosto de 1919. La existencia legal de esos nuevos estados fue reconocida en la posguerra por la misma Rusia y la comunidad internacional.
Tras el ascenso de Hitler al poder, Stalin lo caracterizó como el elemento más agresivo del imperialismo mundial. Pero el 23 de agosto de 1939 los ministros de Relaciones Exteriores de ambos tiranos suscribieron en Moscú el Pacto Mólotov-Ribbentrop. Aunque al documento se le dio el nombre oficial de Tratado de No Agresión, sus cláusulas secretas preveían el reparto del continente europeo entre Hitler y Stalin.

El execrable convenio prefiguró el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Una semana después de su firma, el Führer alemán, seguro de la complicidad soviética, atacó Polonia. El amo de Moscú hizo lo mismo, sólo que una quincena más tarde. Entre ambas potencias invasoras no hubo el menor roce: el cuarto reparto del país católico se consumó en base a lo acordado semanas antes en la capital rusa.

Comenzó entonces una verdadera orgía de ofensivas y anexiones. Las perpetradas por los nazis son muy recordadas, pero Stalin no se rezagó. Tras comenzar la digestión de su mitad de Polonia, el Ejército Rojo atacó Finlandia el 30 de noviembre de 1939. La resistencia del pequeño país nórdico fue heroica, pero sólo pudo durar hasta marzo de 1940.

Tres meses después, tocó el turno a las repúblicas bálticas, entre ellas Lituania. La versión oficial comunista es que en esos tres países, en el mismo mes —junio de 1940—, hubo sendas “revoluciones populares anti-burguesas”. El enunciado es ridículo; incluso analizando lo ocurrido con las oxidadas herramientas del marxismo se comprenderá que esa espontánea simultaneidad es imposible; no es así como marcha la Historia. En realidad, el Ejército Rojo se tragó por la fuerza esos estados independientes.

El nuevo zar del Kremlin no pudo disfrutar en paz el fruto de sus pillajes: en junio de 1941 sufrió el ataque de las tropas de Alemania y sus aliados. Finlandeses, bálticos y rumanos (estos últimos también habían sufrido en agosto de 1940 el despojo de la Besarabia) se unieron al esfuerzo de guerra hitleriano. En el caso de Lituania es fácil suponer que, a pocos meses de ser borrada del mapa, sus líderes y ciudadanos hayan decidido poner en práctica el refrán: Donde hay desquite, no hay agravio.

Al producirse la contraofensiva soviética, el Ejército Rojo reocupó Lituania. No, señora castrista, en 1944 el país no fue “liberado”, sino que volvió a caer en las garras de Stalin. Usted menciona “la peste parda”, pero se olvida de la escarlata. Parece que desconoce —o no quiere aplicar a ese país báltico— el pensamiento lapidario de Martí: “Cambiar de dueño no es ser libre”.
Con todos esos antecedentes, ¡podrá alguien asombrarse de que las actuales autoridades lituanas hayan prohibido el uso no sólo de la simbología nazi (cosa que la Nieves Quesada considera “algo lógico”), sino también de la hoz y el martillo y las banderas rojas, emblemas bajo los cuales el país perdió su libertad?.

La articulista escribe que en marzo de 1990 Lituania “declaró su independencia y comenzó su andadura individual”. En puridad, esta afirmación no es cierta: Pese a que es verdad que ese mes el país báltico proclamó su separación de la URSS, no puede hablarse de “andadura individual”, pues los jefes del Kremlin siguieron considerándolo parte de la Unión Soviética y actuaron en consecuencia.

Por ende, en enero de 1991 no hubo una “supuesta agresión de la URSS al territorio lituano”. La matanza de civiles en las inmediaciones de la Televisión de Vilnius fue real, y la perpetraron fuerzas soviéticas cumpliendo órdenes de Moscú. En resumen: si la colega Nieves Quesada quiere hablar de “amnesia selectiva”, haría bien en revisar primero sus propias remembranzas.

Siria y las divisiones políticas en América latina.

 Por:  Gabriel C. SalviaY Maria R. Savini

Tomado de El Cronista Comercial, reproducido por Cuban News-USINTS-Havana

Gabriel C. Salvia, Director General de CADAL Y Maria R. Savini, Coordinadora Observatorio de Relaciones Internacionales CADAL
6 de marzo de 2012. La represión y matanzas perpetradas por la dictadura siria dejan en evidencia las convicciones políticas de varios gobiernos latinoamericanos. Tanto las posiciones de apoyo incondicional al régimen por parte de países agrupados en el ALBA, como las de neutralidad y crítica, formuladas el 7 de octubre de 2011 durante el Examen Periódico Universal (EPU) de Siria en el Consejo de DDHH de Naciones Unidas, ofrecen un panorama claro del mapa político regiónal.

A partir del EPU de Siria la divisoria de aguas es mucho más cristalina: hay un grupo activamente comprometido con las prácticas autoritarias, liderado por Venezuela, Cuba y Ecuador; y otro conformado por Chile, Brasil, Uruguay y Perú que siguen el modelo de las democracias pro mercado de la Unión Europea.
Brasil, por ejemplo, se mostró preocupado por la situación de los derechos humanos, condenó los actos de violencia de ambos bandos y declaró que la respuesta violenta a protestas pacíficas era inaceptable. Además pidió que se respetara la libertad de asociación y expresión. Uruguay también mostró preocupación por la represión de protestas y el incremento de actos contrarios a las leyes internacionales de derechos humanos, y recomendó una relación de cooperación con el sistema universal de promoción y protección de los derechos humanos. Con respecto a los detenidos, También se pronunció sobre la liberación de los presos de conciencia y los detenidos arbitrariamente.

Chile llamó generar condiciones para poner fin a la violencia y la represión, garantizando los derechos humanos y las libertades fundamentales. Dijo que el estado de emergencia debía ser levantado y recomendó proteger a los grupos vulnerables.

Y Perú, de manera firme, lamentó que Siria no estuviera a la altura de los compromisos asumidos en marzo de 2011 relacionados con la protección de los derechos humanos.

Contrariamente, Cuba felicitó a Siria por la adopción de una serie de medidas y la apertura al diálogo con la oposición, le recomendó seguir confrontando cualquier intento de intervención extranjera, así como seguir tomando medidasl guiados por sus legítimas autoridades como una solución política a lo que está sucediendo en el país. En la misma línea, Ecuador reafirmó el derecho de las personas a la autodeterminación, el respeto por la soberanía y la integridad territorial y el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados.
Venezuela fue más lejos, señalando que, “a pesar de las serias dificultades y sufrimientos, Siria había enviado un mensaje de compromiso para con los derechos humanos”. También llamó la atención sobre los esfuerzos hechos para lograr la paz y la reconciliación nacional promoviendo reformas que aseguraran los derechos sociales y económicos. Reiteró su apoyo para preservar la unidad nacional y la estabilidad y recomendó “mantener el buen momento por el que atraviesa el país en lo referente a mejorar la legislación y las instituciones”. Incluso instó a Siria “a continuar con los esfuerzos por crear un entorno armónico, mantener la seguridad, la integridad del país, el orden público y proteger la propiedad pública y privada”.

Párrafo aparte merece el triste papel de la Argentina, especialmente por alardear de tener como eje de la política exterior a la protección internacional de los derechos humanos, algo muy declamado pero que en la práctica ha encontrado al gobierno de Cristina Kirchner más alineado con los dictadores que con los activistas pro-democráticos. Un motivo más para profundizar el aislamiento y el desprestigio internacional de la Argentina.
Es evidente que en organismos como el CELAC, la UNASUR o el Mercosur sería muy difícil adoptar una posición común en materia de promoción internacional de los derechos humanos. En consecuencia, las democracias sudamericanas pro mercado, que garantizan la alternancia de personas y partidos en el poder, deberían encontrar una alternativa superadora de integración regional. Esto significa blanquear las enormes diferencias políticas, económicas e institucionales entre los países de América Latina, que Siria puso en evidencia.

Fernando Ravsberg y el cadalso.

 Por: Haroldo Dilla Alfonso

Tomado de Cubaencuentro, reproducido por Cuban News-USINTS-Havana

Continúa el análisis de una reunión en la que el Gobierno cubano se asume como nación y los elegidos como un cuerpo externo denominado la emigración
Santo Domingo | 06/03/2012 11:08 am. He leído con atención el artículo de Fernando Ravsberg, corresponsal de la BBC en La Habana, sobre la convocatoria por el Gobierno cubano a una nueva conferencia (llamada) de la Nación y la Emigración.

A diferencia de otras piezas de este agudo comentarista de la realidad nacional, creo que es un artículo, para decirlo con una sola palabra, renqueante. Y es que el arte del periodismo es difícil de ejercer cuando hay que satisfacer un público demasiado variado: los jefes corporativos de una gran cadena de noticias, los poco sofisticados funcionarios del aparato ideológico partidista, los lectores ansiosos por que le digan algo diferente, y nuestra propia historia, que siempre agrega nostalgias. Es muy difícil querer satisfacer a todos al mismo tiempo sin sacrificar el buen tino en el intento. Y este artículo lo demuestra.

Voy a comenzar resaltando su gran acierto: demostrar el efecto deplorable que puede tener una presentación argumental que organiza todo en dos bandos —buenos y malos, duros y blandos, colaboracionistas y confrontacionistas— y de la que obtiene dos caricaturas de un escenario político muy complejo. En una de ellas, amparado en un manto de beatitud, ubica a Carlos Saladrigas. Y en el opuesto, en el lado negativo de la historia, me ubica a mí, a partir de una lectura muy particular de mi artículo ¿Reunión de la emigración y la nación).
Obviamente no puedo hablar por nadie más que por mí, pero me temo que mi amigo Saladrigas no debe sentirse muy cómodo con esa afirmación de FR de que “bastaría una autorización del gobierno cubano para que gente como Carlos Saladrigas den el paso que desean dar desde hace tiempo”, es decir, prosaicamente invertir.

Creo, y le debo esta observación a mi amigo Javier Figueroa, que los cubanos no podremos pensar el futuro con nitidez y optimismo hasta que no superemos este atavismo binario que nos ha dominado por siglos. Ojalá personas como FR nos puedan ayudar.

La lógica de FR, sin embargo, es abusivamente simple: hay un proceso de cambios que conduce a un mejor lugar (“liberación de presos, conmutación de penas de muerte, apertura del trabajo autónomo y el fin de prohibiciones absurdas”) y de ello han tomado nota algunos Gobiernos occidentales y la Iglesia Católica, lo que obviamente les coloca del lado bueno. Y entre esos cambios aparece un paso “decisivo” de Raúl Castro cuando reconoció que la mayoría de los emigrados eran patriotas y solidarios. Se trata, dice FR, de una genuina apertura hacia los cubanos que viven en el exterior. Y —siguiendo la lógica— que debemos reconocer y agradecer.

Pero a cambio de tanta flexibilidad, los adalides del cambio que exalta FR solo reciben “los azotes de exilio más radical”. Donde evidentemente me coloca, con lo cual FR demuestra que ni entiende lo que yo digo, ni sabe qué cosa es un exilio radical.

Quiero enfocar mi argumentación en cuatro aspectos:
-        En primer lugar, yo nunca digo que no voy a participar. Sería estúpido distraer la atención de los lectores con una toma de posición ante una invitación que no existe y que a todas luces no se producirá. Sería vanidoso creer que puedo ser un representante de algo y que debo ser invitado a algo.

Lo que he dicho es que para cualquier emigrado —exiliado o no— es un dilema muy complicado participar (nunca una razón de estigmatización) pues ello implica ser parte de un convite manipulado, excluyente y discriminatorio. Y que no plantea —por su discurso y por sus criterios de selección y de organización— una voluntad de cambio.

Se trata de la selección por parte del Gobierno de unos conmilitones respetuosos y perfectamente alineados, que tendrán que asumir una agenda decidida unilateralmente. En la que el Gobierno se asume como nación y los elegidos como un cuerpo externo denominado la emigración. FR tiene todo el derecho del mundo a escribir y publicar que esto es lo que le gusta. Pero eso no lo hace creíble, pues no tiene sentido decir que existe la voluntad para un cambio positivo. Pensando en términos hegelianos, hay algo de cantidades, pero muy poco de calidad.

El cambio que la emigración debe exigir —y que el Gobierno cubano debe asumir— es la devolución de los derechos ciudadanos a los emigrados, incluyendo el derecho al retorno, temporal o definitivo. El día que lo haga nos estaríamos poniendo a la altura de Haití, Nepal y Malí. Ni más, ni menos. Y aun cuando estemos de acuerdo que se trata de cambios graduales, es también necesario entender que tiene que existir un compromiso explícito y una agenda clara respecto a estos cambios.

El Gobierno cubano puede hacer mucho menos que eso: puede, por ejemplo, rebajar tarifas de los abultados servicios consulares, levantar algunas exclusiones que hoy existen y estirar por unas semanas el tiempo de permanencia permitido. Y todo eso es positivo porque hace más llevadera la vida de los cubanos de ambos lados. Pero nada de eso indica un cambio: es sencillamente menos de lo mismo. Nuestros derechos seguirían vulnerados. Y para eso sí, estoy de acuerdo con FR, no hace falta la payasada de una reunión con los migrantes respetuosos de Raul Castro.

-        La segunda cuestión se refiere a la economía. Evidentemente FR sabe lo suficientemente poco de economía como para no entender el rol que tienen las remesas de los migrantes —sostenedoras de una cuota muy alta del consumo popular y de la gobernabilidad— y que tendrían las inversiones de los cubano-americanos. Sabe muy poco de cómo fueron articulados los capitales de los chinos de ultramar en el despegue económico de ese país. Sabe menos aún de la precariedad de la economía cubana, probablemente porque vive en un estrato de élite que le impide conocer como vive el cubano común. Un optimismo que parece desfasado respecto a las propias consideraciones de los técnicos y académicos cubanos.

Pero además, a fuerza de no saber, tampoco sabe leer. Pues en varias partes de mi artículo enfatizo en la razón político-económica que motiva la inclusión de los empresarios cubano-americanos Que obviamente implica el dinero/capital, pero también todo un know how gerencial y político que incluye la posibilidad de formar un lobby antiembargo en Estados Unidos. Intento éste que el Gobierno cubano ha ensayado y le ha funcionado a medias con los productores del medio oeste y de los puertos americanos sobre el Golfo de México. Pero que no podrá funcionar decisivamente hasta que no enrole fuerzas políticas y económicas de la propia comunidad cubana en Florida.

Pues me temo que si no se logra un desmontaje del bloqueo/embargo en la próxima Administración, algunas inversiones mayores de la economía cubana —y en particular todo el complejo productivo y de servicios de la costa norte Mariel-Varadero— tendrán un funcionamiento muy discreto. Esto no se conseguirá solamente comprando trigo en Kansas o sacando petróleo del Golfo.

-        En tercer lugar, otra confusión que genera FR es cuando dice que yo digo que el Estado cubano no es una representación legítima de la nación. En realidad lo que yo digo es que “es difícil reconocer en el Estado cubano una representación legítima de la nación”. Y es que la legitimidad no es un status medible, sino una cuestión de percepción. La legitimidad es la aceptación de algo por alguien. Y asumo que hay una parte de la población cubana que cree que el Estado cubano es, por su origen o por su rendimiento, legítimo. Tengo amigos que así lo creen. Pero es difícil argumentar a favor de esta creencia (mis amigos lo saben, y por eso tartamudean o recurren a silogismos tautológicos) cuando no hay mecanismos regulares que permitan a una minoría convertirse en mayoría, cambiar al Gobierno o modificar al propio Estado. Los cubanos carecen de esa posibilidad. Y es a eso a lo que me refiero. Y por supuesto al hecho de que el propio Gobierno se ha encargado de estrechar su base nacional sea marginando, reprimiendo o desterrando a los descontentos. Antes no reconocía minorías. Ahora, ni siquiera a las probables mayorías insatisfechas.

Pero en términos de absoluto realismo político, si ese Estado —cuya legitimidad coloco entre comillas— se decidiera a iniciar un diálogo nacional, entonces habría que asumirlo como una parte legítima y decisiva del escenario. Pero hasta tanto no se exprese esa voluntad de dialogar y concertar, dejo a los partisanos —totales o parciales— la tarea nada laudable de ensalzar unilateralmente sus virtudes y de aplaudir cualquier ardid con tufo a apertura. Lo que evidentemente hace FR.

-        Finalmente, FR afirma que entre Estado y emigración se produjo un intercambio (presumiblemente simétrico) de golpes que justifica los excesos. Me parece una afirmación pavorosamente oficial. La abrumadora mayoría de los emigrados y exiliados no tienen nada que ver con los actos violentos que según FR explicarían la expropiación de derechos que ha ocurrido. Tampoco los apoyan. Y por eso nada justifica legal o moralmente la manera como el Estado cubano ha tratado a la comunidad emigrada. La explicación que FR evade es que el principal factor que en la actualidad actúa como un atizador del odio entre los cubanos, de la separación y del resentimiento, es el conjunto de políticas represivas y de expropiación de los derechos ciudadanos que practica el Gobierno de la Isla contra todos los cubanos, los de adentro y los de afuera.

Y al evadir este dato fundamental, Fernando Ravsberg inevitablemente (y con seguridad con las mejores intenciones) se coloca entre quienes apuntalan el cadalso

La policía nacional organiza el hambre de los cubanos.

NOTICIA DEL VIEJO ALFREDO.


LA HABANA, El Vedado, Cuba, 05/07/12 (Yusleydis del Toro Matos, OPINAPRESS™) -Así expresó El Viejo Alfredo, conocido opositor político cubano, cuando se dirigió al agromercado del Ejército Juvenil del Trabjo (EJT), sito en la intercepción de las calles 9 y E, en ésta barriada. Al lugar había llegado un camión de papas y para comprar el tubérculo aparecieron cerca de mil personas famélicas, por lo que acudió la policíanacional para organizar la fila, vigilar la venta y al final, llevarse sus papitas. El anciano de 84 años de edad acudía a comprar las suyas, pues desde que el Estado liberó el producto de la cuota de racionamiento, cuando  aparece, se distribuyen 10 libras por personas, de manera liberada controlada, pues además las últimas cosechas no han sido nada buenas y el producto ha escaseado, conllevando a las ventas en el mercado negro. Alfredo Guilleuma Rodríguez, defensor de los derechos humanos desde los años 90, propuso que se diera prioridad a un grupo de mujeres embarazadas, ancianos y discapacitados que a duras penas intentaban hacer la enorme fila. “Coja sus papas y váyase ya de aquí,” le gritaron los policías, que agregaron, “váyase y no nos arme líos, sabemos quién es usted.”  Guilleuma, decidió marcharse a su casa, aunque los policías quisieron darle una prioridad que no tenía en la fila. Ese día, no solamente Alfredo se quedó sin comprar y sin comer papas, desde hacía varios días no tenía nada que comer en su hogar, porque vive en la extrema pobreza.

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Se mantiene el acoso sobre El Viejo Alfredo.

NOTICIA DEL VIEJO ALFREDO.


LA HABANA, El Vedado, Cuba, 05/07/12 (Yusleydis del Toro Matos, OPINAPRESS™) -Juana Oquendo y El Viejo Alfredo, cuando iban para lña sede de las Damas de Blanco, fueron interceptados a 3 cuadras antes de llegar a su destino, por una turba de paramilitares armados de palos que les impidió el paso “Váyanse con su música pa'otro lado,” fueron las palabras, por lo que cambiaron el rumbo para Guanabacoa, donde participaron en una actividad contestataria pidiendo la libertad del preso político Borges, en huelga de hambre desde hace varios días, además de conmemorar el martirologio de Orlando Zapata Tamayo; salieron para la calle gritando consignas, acompañados por los opositores políticos Vladimir Alejo, Miguel Henríquez y otros, que portaban carteles, siendo acosados de inmediato por una jauría humana y efectivos de la policía política, hasta que Juana y Alfredo abordaron un ómnibus para regresar a sus viviendas en esta barriada. Días después fueron detenidos Alejo y Henríquez y otros guanabacoenses. El Viejo Alfredo Guilleuma Rodríguez, es un anciano de 84 años de edad, que sufre varios padecimientos crónicos, que no le han impedido recibir la misma dosis de represión que cualquier opositor político pacífico joven, como ha denunciado reiteradamente ésta Agencia Informativa.

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A oscuras el Palacio Central de Computación.

NOTICIAS


LA HABANA, Centro Habana, Cuba, 05/03/12 (Guillermo Enrique Arbella Salazar, OPINAPRESS™) -El Palacio Central de Computación se encontraba ayer prestando sus servicios gratuitos de tiempo de máquina y mensajería por intranet, con cerca 50 lámparas fluorescentes sin funcionar, obligando a los usuarios a trabajar casi a oscuras, auxiliados solamente por la escasa luz de las pantallas de los ordenadores. Por más que el personal de Seguridad y Protección (Custodios) trató de prender las luminarias, llegó el cierre a las 8:00 p.m., a oscuras, sin que se brindara explicación a los usuarios, en su mayoría jóvenes que acceden al servicio para conectarse con las “redes” “sociales” que ofrece la dictadura, con acceso dentro del país solamente.

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El problema con las bolsas.

NOTICIAS


LA HABANA, Cuba, 05/03/12 (Guillermo Enrique Arbella Salazar, OPINAPRESS™) -Disgustados clientes de los comercios recaudadores de divisas porque hace mucho tiempo que no reciben bolsas plasticas para enovolver los productos adquiridos. El asunto se ha convertido en tema de discusión en las calles y hogares cubanos. Lo que m'as llama la atenci'on de quienes vienen quejandose es que los vendedores ambulantes caminan con paquetes enormes de estas bolsas, comercializandolas a 0.01 CUC (USD), incluso frente a las “shoppings”.
Las bolsas del cubano han desaparecido, como por arte de magia (en la medida que ha aumentado la venta de panales desechables), de todas los comercios, por lo que los cubanos han tenido que volver a su costumbre de salir desde la casa con varias bolsitas en el bolsillo, si quieren comprar algo, a la salida de su trabajo o exponerse a tener que cargar 2 panes enormes en las manos o varios paquetes de croquetas preelaboradas o cualquier otro producto que le presente.

Al Estado no le interesa, porque tiene que ocuparse de otras cosas más importantes como es la lucha contra la corrupción, ese flagelo que resulta más peligroso, han afirmado, que la mismísima contrarrevolución externa e interna, aunque no han explicado, si esta resulta tan inofensiva, porque se derrochan cientos de miles de pesos CUP y CUC, para controlarla, penetrarla, reprimirla, desprestigiarla. A nadie parece preocuparle que, las bolas, digo, las bolsas del cubano hayan desaparecido, mientras otras aparecen en los agromercados, nuevas y con diferentes colores —blancas, rosadas y azulitas.— Los vendedores ambulantes y los mismos dependientes las venden aun sabiendo que en Cuba es una venta ilicita y la policía si te coge te decomisa el [producto, te detiene, te traslada a una estaci'on policial y te  impone una enorme multa, no obstante “a escondidas”, pero sin esconderse se venden las bolsas, las que usted quiera, a un peso (moneda nacional). También las venden los viejitos, en cualquier calle de la ciudad. Esas bolsas no anuncian nada, no hacen propaganda a ningun comercio o producto, a nada, son solamente, bolsas para llenarlas, primero con cualquier producto recien adquirido y luego usarla en las viviendas para depositar los desechos de la cocina o para utilizarla como scoth tape en el empalme de cables electricos. Segun comentan los quejosos, las bolsas se desvian desde los mismos almacenes, por funcionarios corruptos, que las comercializan a los vendedores ambulantes a razon de 3 por un peso CUP (0.01 CUC), otros plantean que desde la misma fabrica las desvian.

Para evitarse el aumento de los gastos, los cubanos estan aprendiendo a reciclar, despues de usadas las bolsas se revisan, las que han resistido la carga y los sinsabores del transporte publico, se lavan, se secan a la sombra y vuelven a usarse, cuando se rompen se utilizan para depositar los desechos y cuando se llena, se arrojan a los contenedores o simplemente a la calle, pues hasta los habitos higienicos los hemos perdido a fuerza de meses soportando los contenedores de la esquina sin ser recogidos por la Empresa de Comunales, que forma parte del monopolio estatal, como todo en esta Isla, hasta las prostitutas. Hay algunas personas que se han convertido en especialistas reciclando bolsas, que reparan con precinta y luego las doblan de tal forma que, casi no ocupan espacio, las estiran y doblan cuidadosamente para poder meterlas en un bolsillo sin que abulten y llamen la atencion.
Y los afortunados que pueden viajar “se ponen las botas”, como se dice en buen cubano, porque en “los países”, en las tiendas, te dan las jabitas gratis (no hay que ponerse a pensar si en el precio de los productos está incluido algún porciento para cubrir el gasto de fabricación, de eso se ocupan los capitalistas que saben de eso y no es nuestro problema) y puedes traer muchas porque no pesan y no se corre el riesgo de recargar el exceso de equipaje de toda maleta cubana que se respete. Hay jabitas de todos los tipos y tamaños: grandes, como para guardar la ropa de invierno, resistentes, para poder trasladar objetos pesados, jabitas, incluso, con el teléfono de la farmacia, por ejemplo. Y hay jabitas tan bonitas que esas se guardan para los regalos.
No sé si han entendido bien, espero que sí. Y, por supuesto, si planea viajar a Cuba, vaya guardando sus jabitas, será un regalo barato y muy apreciado por su familia y amigos.

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